Si no has leído las dos primeras entregas de esta saga, igual preferirías no leer esta reseña, que va a desvelar cosas de las tramas anteriores.
En esta novela seguimos las aventuras de Poppy y Casteel, unas aventuras que para mi gusto han resultado una especie de ir y venir de sitios sin conseguir mucho. De hecho, mi sensación es que, cuando llegaba lo importante, como la coronación o la búsqueda del Dios, todo se desarrollaba muy rápido, sin espacio para la tensión narrativa. En consecuencia, me ha parecido que la novela tenía un problema crítico con la tensión y el ritmo. Pasan tantas cosas relevantes que el ritmo está siempre demasiado alto, lo que al final se reduce a una cierta monotonía que baja la intensidad de los clímax de la novela. Para mi gusto, si hubieran pasado menos eventos, pero los que hay se desarrollaran con la tensión elevada en comparación con los valles narrativos, la novela habría ganado mucho más.
En comparación con las dos primeras, la intriga y el suspense están por debajo, por lo que el interés decae. En mi opinión, no es la mejor novela de la saga. Veremos que nos depara la siguiente entrega. Que ya sé que muchos de vosotros ya lo habéis leído, pero es que yo voy siempre con retraso porque tengo la mala costumbre de no leer sagas sin terminar. Bastante me pasó ya con La rueda del tiempo, sin hablar de las de Martin y Rothfuss. Nunca más.
Por otro lado, me voy a detener en una cuestión algo técnica, pero que me ha estado chirriando toda la saga. En esta novela, hay varias palabras que la autora se inventa para nombrar a las distintas especies que habitan su mundo. Hasta ahí nada que no pase en cientos de novelas de fantasía. En este caso, la traducción ha decidido no traducirlo, lo que ya de por sí me genera un problema, porque me recuerda constantemente que la novela está traducida del inglés y eso, de forma inconsciente, me saca de la historia. Creo que en este caso habría estado bien hacer un juego similar al de la autora pero utilizando los términos españoles. En el caso de «vampry» que sería facilísimo, con un «vampir» o «vampyr»; en el que más problemas he tenido es con el de «wolven», que sí que lleva directamente a la voz wolf, aquí hubiera jugado o con el término «lobo» o con «licántropo». En general, no me parece buena idea dejar términos tan asociados a la lengua de origen porque rompe el pacto.
Y luego está la decisión de poner estas palabras en cursiva. Aquí discrepo por completo con la decisión. En español se ponen en cursiva los extranjerismos, pero esto no es exactamente un extranjerismo sino un neologismo y estos no tienen por qué ponerse en cursiva. ¿Y qué problema tengo con que lo hagan? Que me recuerdan constantemente que son palabras inventadas, al igual que el mundo, lo que provoca que el pacto ficcional se tambalee cada vez que lees la susodicha palabra. Mi recomendación en este sentido es mantenerlo en romana, para que no suceda esta especie de distanciamiento que provoca inconscientemente la cursiva.
Sé que son cuestiones que igual a muchas lectoras no les afecta, pero estoy convencida que parte del problema que he tenido con la saga, por lo que no he entrado del todo en el mundo tiene que ver con estas decisiones de traducción y corrección. Aclaro que, aunque yo no lo haría así, respeto la decisión de ambos profesionales, simplemente discrepo con la decisiones tomadas.
A pesar de esto, continuaré la saga porque la relación entre los protagonistas me gusta, el sentido del humor tan ácido me encanta y la trama en sí me parece interesante, con demasiada carga dramática, eso sí. El universo narrativo no llega a convencerme del todo, lo reconozco, pero es que a mí lo de los vampiros majetes, los dioses poco dioses y los licántropos que parecen ositos de peluche nunca me ha conseguido captar del todo.
Ficha técnica
Título: Una corona de huesos dorados
Saga: De sangre y cenizas 3
Autora: Jennifer L. Armentrout
Traducción: Guiomar Manso de Zuñiga
Edición: Urano
Lugar: Barcelona
Año: 2022
ISBN: 978-84-17854324