Ficción especulativa y fantasía maravillosa

Poco voy a añadir a las tantísimas reseñas que se han hecho de La historia de tu vida, el primer libro de relatos de Ted Chiang. Pero por si acaso  hay todavía alguien que no lo conozca, el autor es un estadounidense, con orígenes chinos, que escribe poco, pero muy bien. Hasta el momento nos ha regalado dos joyas, dos libros de relatos donde muestra su concepto de especulación, que es de lo que vengo a hablar hoy aquí. Si hay una cosa que me gusta de Chiang es que no limita la especulación a la ciencia ficción, sino que la extiende a otros géneros fantasistas. Los dos libros son La historia de tu vida y Exhalación.

La colección de libros de la que voy a hablaros en esta entrada, La historia de tu vida, contiene ocho relatos, escritos entre los años 1990 y 2002. Entre ellos, voy a destacar los tres que me interesa hablar de ellos en esta entrada, habrá tiempo para hablar de los otros cinco en otra ocasión. Se trata de «La torre de Babilonia», «Setenta y dos letras» y «El infierno es la ausencia de Dios». Con ellos explicaremos qué es la ficción especulativa, cómo la trabaja Chiang y qué diferencias hay entre obras de especulación con fantasía y otras sin fantasía.

Para terminar esta presentación, Chiang es conocido por ser el autor del relato «La historia de tu vida» (Story of Your Life), que fue el texto que dio pie a la maravillosa película de Denis Villeneuve, La llegada.

Ficción especulativa

De qué hablamos cuando hablamos de ficción especulativa. No es un término que yo utilice mucho porque me parece que puede llevar a confusión, puesto que la especulación en realidad se da en buena parte de la narrativa, puesto que la reflexión sobre un tema que luego se traduce en una ficción que trata sobre esa cuestión es, en realidad, casi casi, la definición de literatura. No obstante, me viene bien en esta entrada porque voy a hablar de relatos que usan la especulación como base, pero que dan como resultado un relato de fantasía y no uno de ciencia ficción.

Voy, por tanto, a hacer un poco de trampas, porque en realidad la ficción especulativa se suele referir a relatos de ciencia ficción prospectiva. Me quedo con la definición de Tirado de la literatura prospectiva: «Un tipo de literatura que extrapola inquietudes culturales hacia escenarios improbables, pero no imposibles, para —como rasgo dominante— desarrollar de manera estética inquietudes éticas, psicológicas, sociales o metafísicas». Por supuesto, esto tal cual lo hemos explicado, si se entendiera de una forma más amplia, se podría aplicar a cualquier tipo de literatura. Por ello, hay que matizar que esta definición va unida a la idea de la prospección: a la «exploración de posibilidades futuras basada en indicios presentes», siguiendo una de las acepciones del DRAE.

Chiang lo utiliza de manera increíble en todos los relatos que le he leído hasta el momento. En los que son literatura prospectiva, el nóvum (la idea alrededor de la que se plantea la historia; el eje de la especulación) se percibe integrado con la trama, lo que permite que su literatura de ideas no resulte de cartón piedra, como, lamentablemente, sucede con otros autores de este género. Por ejemplo, en el relato «Dividido entre cero», la premisa científica es aritmética, donde una matemática descubre una inconsistencia fundamental al demostrar lógicamente que 1 = 2 a través de la división por cero. Al parecer, y esto me lo han tenido que explicar, y espero transmitirlo bien, la división por cero no se define porque destruiría la lógica matemática, ya que demostraría que cualquier número es igual a otro. En definitiva, en estas historias tenemos un planteamiento científico y un desarrollo ficcional con esa premisa. 

Chiang tiene además la habilidad de usar la especulación con ciencias no duras como la lingüística, que es el caso de lo que sucede en La historia de tu vida, donde se elucubra sobre el determinismo lingüístico y la hipótesis de Sapir-Whorf.

Pero va más allá, como decía, y utiliza la especulación con premisas que no son científicas, como mostraré en los siguientes puntos de este pequeño ensayo.

La torre de Babilonia

En este relato, la premisa es que la cosmología hebrea es verdadera y, por tanto, la tierra es plana y está cubierta por una bóveda celeste, por lo que se puede llegar hasta allí. Y esa es la misión de los personajes de este relato: construir la torre de Babel hasta el mismo cielo. Lo que resulta de ahí es que el protagonista se da cuenta de que el mundo es un sello cilíndrico y que es geométricamente imposible que los humanos entren el cielo desde la Tierra.

El planteamiento, como veis, es especulativo. Sin embargo, la premisa no es científica, si acaso podríamos decir que es preciéntifica, pero va más allá porque de lo que está hablando es de si las propuestas metafísicas hebreas son o no ciertas en ese mundo ficticio. Chiang ha decidido preguntarse algo así como qué pasaría si las ideas hebreas sobre la geometría fueran ciertas y lo ha extrapolado a un relato de ficción.

El resultado es un relato de fantasía maravillosa. No es ciencia ficción porque de lo que trata no es ni posible ni siquiera probable, y ya habíamos dicho que la literatura prospectiva busca esa probabilidad, aunque luego juegue con lo imposible. No es literatura fantástica porque no existe esa torre de Babel que plantea el relato. Es literatura maravillosa, sí, porque el precepto es en sí pensamiento mágico, algo que entonces no sabían, pero que hoy sí sabemos, hay un planteamiento racional basado en un concepto que no es científico (se ha demostrado falso).

Setenta y dos letras

Con este relato, voy a seguir una técnica que creo que os puede ayudar a saber qué género es el relato que estáis leyendo. Partimos de una premisa: que la cábala y los gólems son reales en el universo narrativo. Vamos a hacernos cinco preguntas que nos irán llevando hacia el género de este relato:

    1. ¿Tiene elemento fantasista? Pues yo diría que sí, ¿no?, al fin y al cabo ni los gólems ni la cábala son reales, sino una construcción teórica del judaísmo.
    2. ¿Cómo se construye el universo ficcional epistemológicamente hablando? Con esta pregunta a lo que me refiero es si se acepta el paradigma científico actual o si no se acepta y, por tanto, introduce elementos sobrenaturales. En este caso, aunque el juego es especulativo y, por tanto, se pregunta qué hubiera pasado si la cábala fuera cierta y los gólems existieran, todo ello no dejan de ser elementos sobrenaturales. Por tanto, el universo ficcional no acepta el paradigma científico actual y el relato se incluiría en la literatura de lo sobrenatural.
    3. ¿Se acepta o se rechaza el universo ficcional? Pues volvemos un poco a lo mismo, el universo ficcional acepta y abraza lo que hay de sobrenatural. Lo magnífico de la prosa de Chiang es que esa aceptación viene dada porque en el propio relato consideran que lo que ocurre sí es racional. Es el juego paradójico en el que nos introduce y que, además, es el centro del sentido de la maravilla que provoca. Puesto que se acepta el universo, estamos ante literatura maravillosa (descartamos la ciencia ficción maravillosa por el punto 2, donde se rechaza el paradigma científico).
    4. ¿Qué efecto produce el universo ficcional? Aquí se ve claramente el efecto paradójico que consigue Chiang. Por un lado, tenemos el sentido de la maravilla propio de la literatura maravillosa, pero también hay una cierta prospección porque nos preguntamos, tal como nos lo plantean en el relato, qué pasaría si los gólems existieran (y lo cerca, por cierto, que podemos llegar a estar de que sea así, aunque con otras materias y de otras formas más científicas). A pesar de esa prospección, creo que podemos estar todos de acuerdo que lo que más pesa en este relato es el asombro por la premisa establecida.
    5. ¿Con qué grado de mímesis se construye el universo ficcional? Esto forma parte de mi teoría narrativa, que algún día terminaré de escribir y publicaré. Cuando hablamos de mímesis, me refiero a la manera en la que se imita la realidad. Cuanto más mímesis, más se parece a nuestro mundo la ambientación y cuanto menos, más alejado está. En este caso, hay un grado de mímesis muy bajo, es cierto que la ambientación podría sentirse como «nuestro mundo», pero enseguida lo percibimos como un mundo distinto o paralelo porque en este, ya lo sabemos, no existen los gólems. En este caso, estaríamos hablando de fantasía maravillosa.

Una vez hemos averiguado que es fantasía maravillosa, algo que, supongo, solo me emociona a mí, pero es que me encanta desmadejar el género de los relatos, podemos decir que la premisa «racional» lleva de nuevo a una ficción maravillosa, porque el planteamiento no es realmente científico. Hay una intención clara de Chiang de jugar con esta paradoja y en dar respuestas al judaísmo que me pregunto, sinceramente, por qué lo hace. Él mismo se manifiesta ateo y, al mismo tiempo, reconoce una fascinación por los libros sagrados hebreos. Es, por tanto, un juego intelectual, que confluye en ficciones que te dejan pensando y asombrado al mismo tiempo.

El infierno es la ausencia de Dios

Este relato logra algo muy parecido a los anteriores, aunque en esta ocasión con una premisa cristiana, la de que Dios es comprobable científicamente y los ángeles existen, y no les queda más remedio que atender las demandas de sus seguidores. Transforma en «real» algo que muchas personas creen de forma ávida. El planteamiento se podría reducir a un qué pasaría si los ángeles existieran. Y de ahí da su respuesta, que, por cierto, no es mi halagüeña.

 Como en el anterior relato, vamos a seguir mi método para deducir el género de este relato:

  1. ¿Tiene elemento fantasista? Sí, porque hasta el momento no se ha demostrado la existencia ni de Dios ni de los ángeles; se quedan, por tanto, en el ámbito de la fe y la religión.
  2. ¿Cómo se construye el universo ficcional epistemológicamente hablando? Se aceptan elementos sobrenaturales (los ángeles), por lo tanto no se acepta el paradigma científico actual. En este punto, tened en cuenta que estamos hablando siempre de cómo está construido, la esencia, del universo narrativo.
  3. ¿Se acepta o se rechaza el universo ficcional? Tanto lectores como personajes aceptan desde el principio la premisa ficcional, y se pone en marcha, por tanto, el fenómeno de la suspensión de la incredulidad, que implica que nos creemos incluso lo imposible, siempre y cuando sea verosímil.
  4. ¿Qué efecto produce el universo ficcional? Volvemos al efecto paradójico, aunque en este caso yo diría que más que jugar entre el sentido de la maravilla y lo prospectivo, aquí plantea un juego entre el desasosiego y lo prospectivo, porque realmente esos ángeles son espeluznantes y es inevitable preguntarse (proyectar hacia el futuro) qué pasaría si los ángeles existieran y fueran así.
  5. ¿Con qué grado de mímesis se construye el universo ficcional? Aquí no pasa lo mismo que antes, puesto que la mímesis es alta, podríamos decir que el mundo en el que suceden los hechos es igual al nuestro, solo que con ese pequeño cambio que lo cambia todo.

Por todo lo que acabamos de hablar, vemos que es literatura de lo sobrenatural y, dentro de esta, literatura fantástica y, dentro de esta, hablaríamos de el fantástico.

Conclusiones

Como hemos visto a lo largo de estas líneas, se puede especular con prácticamente cualquier cosa. Lo que hace especial las especulaciones de Chiang es que lo hace siempre desde un prisma científico, incluso cuando los resultados no lo sean. Plantea premisas religiosas como científicas (la cábala, los gólems, la torre de Babel, los ángeles), de tal manera que nos encontramos especulando desde una actitud crítica esos enunciados místicos. 

Utiliza la mirada científica para construir relatos de literatura de lo sobrenatural (los dos primeros serían literatura maravillosa y el último literatura fantástica), por lo que nos fuerza como lectores a preguntarse si esto fuera posible cómo lo veríamos nosotros, que es el mecanismo que funciona con lo prospectivo: ante la extrapolación que se realiza el lector se ve expuesto a preguntarse si la premisa fuera cierta y qué cree que pasaría si fuera así y si está de acuerdo con la respuesta que da el autor del relato.

Sin duda, Chiang es un maestro de la ciencia ficción, pero sus obras de fantasía no se quedan atrás.

Ficha técnica

Título: La historia de tu vida

Autor: Ted Chiang

Traducción: Luis G. Prado

Edición: Alamut

Lugar: Madrid

Año: 2017

ISBN: 978-84-9889-101-0

Portada del libro de relatos de Ted Chiang La historia de tu vida.